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1a. Ordinario año impar (Id=76)
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Vi al Señor sentado en un trono excelso: lo adoraban una
multitud de ángeles que cantaban a una sola voz: "Este es aquél cuyo poder
permanece eternamente".
In excélso throno vidi sedére virum, quem
adórat multitúdo Angelórum, psalléntes in unum: Ecce cuius impérii nomen est in
aetérnum.
Oremos:
Escucha, Señor, con bondadlas súplicas de tu pueblo; y concédenos luz para
conocer tu voluntad y fortaleza para cumplirla.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Apresurémonos a entrar en el descanso del Señor
Lectura de la cara a los Hebreos
4, 1-5.11
Hermanos: Mientras está en vigor la promesa de entrar en el
descanso de Dios, tengamos cuidado, no sea que alguno quede sin entrar. Porque
también nosotros hemos recibido la buena noticia como ellos, sólo que a ellos
no les sirvió de nada, porque no estaban unidos mediante la fe a aquellos que
lo escucharon.
Pero nosotros, si tenemos fe,podemos entrar en este descanso del que ha dicho:
"Por eso juré enojado: ¡No entrarán en mi descanso!"
En realidad, sus trabajos terminaron cuando dio fin a la creación del mundo,
porque en cierto pasaje se ha dicho acercadel séptimo día: Y Dios descansó de
toda su obra el día séptimo.
Pero volvamos a nuestro pasaje: ¡No entrarán en mi descanso!
Esforcémonos, por tanto, a entrar en este descanso, para que nadie caiga en
aquella misma desobediencia.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 77, 3.4bc.6c-7.8
No olvides las hazañas del Señor.
Ne obliviscámini óperum Dei.
Las cosas que hemos oído y que sabemos, lo que nos contaron
nuestros antepasados, no las ocultaremos a sus descendientes, sino que las
contaremos a la generación venidera.
No olvides las hazañas del Señor.
Ne obliviscámini óperum Dei.
Para que de hijos a nietos pasara la noticia: pondrán así en
Dios su confianza, no olvidarán sus proezas y observarán sus mandamientos.
No olvides las hazañas del Señor.
Ne obliviscámini óperum Dei.
No serán como fueron sus antepasados, una generación rebelde
y terca, una generación de corazón desleal y de espíritu infiel al Señor.
No olvides las hazañas del Señor.
Ne obliviscámini óperum Dei.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, Aleluya.
Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.
Prophéta magnus surréxit in nobis, et
Deus visitábit plebem suam.
Aleluya.
El Hijo del hombre tiene poder para perdonar los pecados
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
2, 1-12
Gloria a ti, Señor.
Cuando Jesús volvió a Cafarnaún, corrió la voz de que estaba
en casa. Acudieron tantos, que ya no había lugar ni siquiera junto a la puerta;
mientras, él enseñaba su doctrina. En ese momento le trajeron un paralítico
entre cuatro; pero, como no podían acercarse hasta Jesús a causa del gentío,
quitaron parte del techo de la casa donde estaba y, por el boquete que
abrieron, descolgaron la camilla en que yacía el paralítico.
Viendo
"Hijo, tus pecados te son perdonados".
Unos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar:
"¿Cómo se atreve a decir eso? ¡Blasfema! ¿Quién puede perdonar pecados,
sino sólo Dios?"
Conociendo Jesús lo que estaban pensado, les dijo:
"Por qué piensan así en su interior? ¿Qué es más fácil? ¿Decir al
paralítico: Tus pecados te son perdonados; o decirle: Levántate, toma tu
camilla y camina? Pues ahora sabrán que el Hijo del hombre tiene poder en
la tierra para perdonar los pecados".
Entonces se dirigió al paralítico y le dijo:
"Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".
El paralítico se puso en pie, tomó en seguida la camilla y salió a la vista de
todos, de modo que todos se quemaron maravillados y daban gloria a Dios
diciendo:
"¡Jamás habíamos visto una cosa semejante!"
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta,
Señor, el sacrificio que vamos a ofrecerte, y, por sus méritos, escucha
nuestras filiales oraciones y santifica toda nuestra vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Jesús, buen samaritano
En
verdad es justo darte gracias, y deber nuestro alabarte, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno, en todos los momentos y circunstancias de la vida, en la
salud y en la enfermedad, en el sufrimiento y en el gozo, por tu siervo, Jesús,
nuestro Redentor.
Porque él, en su vida terrena, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos
por el mal.
También hoy, como buen samaritano, se acerca a todo hombre que sufre en su
cuerpo o en su espíritu, y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el
vino de la esperanza.
Por este don de tu gracia, incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche del
dolor, vislumbramos la luz pascual en tu Hijo, muerto y resucitado.
Por eso,
unidos a los ángeles y a los santos, cantamos a una voz el himno de tu gloria:
[Misa]
Señor, en ti está la fuente de la vida, y tu luz nos hace
ver
Dómine
Oración después de la Comunión
Oremos:
A quienes has alimentado con tus sacramentos, concédeles, Dios todopoderoso,
servirte con una vida que te sea agradable.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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